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01/06/2015

Las claves de Android M

Se esperaba una nueva versión de Android para otoño, pero Google ha decidido adelantarla a su conferencia I/O para impulsar su difusión. Dave Burke, máximo responsable de l sistema operativo móvil de Google, explica en una sesión privada con periodistas cómo será la renovación del software que ya funciona en 1.300 millones de aparatos.

Lo primero que aclaró es que el gran valor del sistema operativo no se va a percibir a primera vista, sino que va a tener que ver más con su funcionamiento interno. Siguiendo la estela de lo presentado en Google Fotos, usará tecnología de machine learning, es decir, que a medida que se use, será más efectivo y conocerá mejor al usuario. “Cada vez tenemos más analistas de datos para que todo funcione mejor”, expuso.

Google Now, el sistema de alertas e información a la carta en el móvil -una mezcla entre Siri, el robot de Apple para contestar preguntas, y una agenda avanzada- es su apuesta por la personalización. Sin embargo, a muchos consumidores les parece muy invasivo, casi un motivo para renunciar a Android. Burke defendió su utilidad: “Hace que la experiencia sea mejor, pero no es obligatorio. Cuando alguien se da de alta se le pregunta hasta tres veces si lo quiere. Me niego a pensar que alguien lo esté usando por error”.

A Google se le achaca que apenas cuide la transición de una versión a otra, que muchos aparatos se queden sin opción a actualizarse. A esta diversidad de versiones, un verdadero rompecabezas para los desarrolladores, se le denomina en el argot fragmentación: “En los últimos meses hemos intentado evitarlo y ese es el motivo de que Android M se haya presentado tan pronto. Abrimos el código a los desarrolladores y fabricantes con la intención de que lo adapten a sus chips y componentes. Si todo va como tenemos previsto estará en los móviles antes de fin de año”. Los dispositivos Nexus, históricamente, han servido como ejemplo para marcar el paso a la industria. Google se aliaba con un fabricante y estrenaba una distribución de Android. En este I/O se ha roto la costumbre de mostrar uno, pero, al carecer de software del fabricante y contar con una versión limpia de Android, mantienen la promesa de durar al menos dos años con la actualización más reciente.

Otro defecto a pulir es el paso entre aplicaciones, a veces demasiado farragoso. El directivo es consciente de ello: “Será más fluido, más sencillo. Sin saltos”.

Uno de los anuncios más llamativos fue la inclusión de permisos dentro de las aplicaciones. Algo que ahora se acepta de manera completa, y en M podrá ser parcial. Es decir, cosas como permitir que WhatsApp acceda a la cámara, pero no a la localización o la galería multimedia, por ejemplo.

Cuando llegó Lollipop, la versión actual más avanzada de Android, se destacó su facilidad para gestionar las notificaciones. Burke es consciente de que todavía son molestas y se pueden pulir más: “Nos hemos enfocado en que ocupen menos memoria en el terminal, pero también en que sean intuitivas y que, con el tiempo, caduquen. No tiene sentido que duren varios días. Deben avisar de lo básico, pero no convertirse en un motivo de ansiedad”.

La duración de la batería, a pesar de las promesas y ampliaciones de los fabricantes, sucumbe ante la exigencia de los procesadores, siempre tan voraces con los miliamperios. Burke subrayó que M conseguirá, en algunos casos, doblar la autonomía: “Si dejas el móvil en la mesa un par de horas, detectamos que no se usa, pasa a dormido. Las apps quedan en suspenso. Solo se activaría si llegan mensajes de prioridad alta. Entonces, despertaría. No es algo que vayas a percibir como usuario, tan solo sus consecuencias, que es una mayor autonomía con cada carga”.

La última aclaración, en tono de broma, tiene que ver con el nombre. Google mantiene una línea, cada actualización se llama como una golosina cuya primera letra va por orden alfábetico. Las quinielas apuntan a Android Milkshake, batido. “No tiene por qué, también podemos escoger ‘macarons’...”, dejó caer para mantener el suspense.

Fuente: Tecnología el País